viernes 19 de marzo de 2010
Un hombre sin banquillo, un hombre sin equipo
Desde la sorprendente eliminación del Sevilla frente al CSKA muchos medios de comunicación han soltado titulares rotundos y claros sobre la más que probable destitución de Manolo Jiménez a final de temporada o mejor dicho la no renovación por otro año más en el banquillo sevillano.
Siempre la relación Jiménez-Afición y viceversa ha sido de amor-odio. A la mínima el entrenador estaba en el punto de mira de la grada y como todo en el mundo del fútbol es cambiante a las tres jornadas era el héroe. Del Nido tampoco se quedaba atrás, y aunque no se le han oído palabras en contra del entrenador, siempre ha existido mucho "run-run" alrededor de su relación con el entrenador. El año pasado, por ejemplo, en la Feria de Abril ya se hablaba de que no renovaría Jiménez y luego siguió.
Renueve o no, y aunque, la eliminación fue un duro golpe y que es cierto que en gran parte fue por culpa del planteamiento amarrategui de Jiménez, al aficionado sevillista no se le debe de olvidar que gracias a él están en la final de la Copa, con un cambio defensivo (por el cual fue silbado) pero que se vio que gracias a eso pasaron de ronda y entrando en Champions año tras año.
Por otro lado, los sevillistas creen que tienen un gran equipo pero no llegan al nivel del Barça y del Madrid y, para mi, creo que tampoco al del Valencia. Porque año tras año venta de jugadores (Ramos, Baptista, Alves, Poulsen...) pero no llegan una renovación de estrellas o mejor dicho nuevas estrellas porque el Sevilla sigue con la hornada de jugadores que ganaron dos veces la Uefa pero más mayores y los refuerzos no llegan.
Pase lo que pase, suerte para Jiménez que siempre ha estado luchando.
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